Las interfaces cerebro-computador (también interfaz cerebro-computadora e interfaz cerebro-ordenador, en inglés Brain to Computer Interface (BCI), constituyen una tecnología que se basa en la adquisición de ondas cerebrales para luego ser procesadas e interpretadas por una máquina u ordenador. Establecen el camino para interactuar con el exterior mediante nuestro pensamiento ya que estas interfaces permiten transformarlos en acciones reales en nuestro entorno.

Hay varios métodos para crear una BCI:

  • Detección de ondas ondas alpha y ondas theta, localizadas en el lóbulo occipital/parietal del cerebro. Se necesita hacer entrenamiento mediante neurofeedback para obtener algún resultado.
  • Detección de ondas asociadas al movimiento. Se pueden detectar ondas cerebrales en la corteza motora, en concreto ritmos sensoriomotores, ondas beta y ondas mu. En este método pueden surgir artefactos de potenciales evocados, así que hay que tener esto en cuenta o filtrarlos.
  • Detección de potenciales evocados. Se presenta al sujeto un conjunto de estímulos entre los que puede concentrarse en uno solo. Por ejemplo, se puede hacer un teclado en el que cada letra parpadea en un determinado tiempo. Cuando el sujeto mira a la letra que está parpadeando, se produce un potencial evocado, y midiendo el tiempo en el que ha sucedido, se puede asociar a una letra. (Esto es conocido como p300 speller) 1)